La salud de tu flora intestinal y su relación con los antojos dulces y la pérdida del bienestar.
10.01.2016 20:11
La superficie del intestino es como un campo sembrado hermoso. En él habitan además seres diminutos que llamaremos buenos (flora intestinal simbiótica) y malos (bacterias, hongos, levaduras y otros parásitos) que muchas veces, de manera casi silenciosa son culpables de que enfermemos con frecuencia, o que padezcamos síntomas como: avidez por alimentos dulces poco saludables, tengamos sinusitis crónica, manchas en la piel y más. ¿Cómo podemos lograr librarnos de los “bichos malos” y mantener sana a nuestra ¿flora intestinal buena y qué beneficios tiene que lo hagamos? Te invito a averiguar.
Seguro que no recuerdas cuando naciste. En 2010 se publicó un estudio en Proceedings of the National Academy of Sciences en el que se demuestra que los bebés que nacen por parto natural, tienen mayor colonización de bacterias buenas que de microorganismos indeseables que los bebés que nacen por cesárea.
¿Cómo sucede esto? Bueno, al pasar por el canal vaginal, el bebé se pone en contacto con microorganismos presentes ahí, y estos ayudan al bebé a protegerlo para el futuro. Por ejemplo: los bebés nacidos por parto natural son menos propensos a desarrollar alergias, asmas y enfermedades inmunes.
En cambio los niños nacidos por cesárea, que no tienen contacto con el microbioma vaginal, suelen obtener más bien microorganismos del ambiente del hospital, en el que suelen estar presentes por ejemplo, estafilococos.
Pero no sólo este importante acto de nacer determina la salud de nuestra flora intestinal. También la afectan: los alimentos consumidos, el uso de antibióticos, la falta de ejercicio, incluso el ambiente en el que nos desenvolvemos y el país o lugar en el que vivimos.
Algo que resulta alarmante en la práctica actual de la medicina, es el uso indiscriminado que se hace de los antibióticos. En Estados Unidos casi 70% de los pacientes que buscan tratamiento por problemas del tracto respiratorio son recetados con antibióticos, cuando en el 80% de las veces, no eran necesarios.
Además, en la mayoría de los casos, no se hacen pruebas de antibiograma para determinar el tipo de organismo al que se quiere enfrentar, por lo que el paciente es bombardeado con el antibiótico que el médico piensa que puede “ayudar”, dando lugar a un alto nivel de resistencia a estos medicamentos y la persistente aparición de los padecimientos.
Los verdaderos beneficiados son “los bichos malos” del tracto digestivo. Que comienzan a sobrepoblarlo, adueñándose de los nutrientes. Además, estos microorganismos tienen gran gusto por los azúcares, de manera que demandan grandes cantidades por lo que disparan nuestras respuestas cerebrales de necesidad de alimentos que las provean. Dulces, panecillos, pasteles, golosinas dulces, alimentos con harina y almidones, proveerán a estos microorganismos de energía para continuar su expansión.
Enfermedades inflamatorias de los intestinos como: enfermedad de Crohn y colitis ulcerosa, alergias, asma y trastornos autoinmunes como lupus eritematoso, esclerosis múltiple, escleroderma, artritis reumatoide y osteoartritis pueden ser consecuencia de haber perdido la salud de nuestra flora intestinal. De hecho algunos expertos en flora intestinal creen que un desequilibrio de la flora puede desencadenar: autismo, fibromialgia, síndrome de fatiga crónica y otros.
Mantener una flora intestinal sana permite contar con un sistema inmune fuerte, nos da equilibrio de pH en el organismo, podemos metabolizar bien medicamentos y hormonas, sintetizar nutrientes y usarlos en nuestro beneficio y absorber las vitaminas importantes. Podemos neutralizar componentes causales de cáncer y producir ácidos grasos de cadena corta como los omega 3 que son antioxidantes protectores para nuestro cuerpo.
Sin la cantidad correcta de bacterias esenciales es imposible descomponer la comida y obtener los nutrientes que requerimos para vivir. “Bichos buenos” y “bichos malos” deben estar en equilibrio, no sólo en el colon, también en el intestino delgado, la vagina, la boca, la nariz, los senos paranasales, los oídos.
Algunos signos de una disbiosis (o desequilibrio bacteriano) son:
- Anemia
- Manchas en la piel
- Acné, salpullido, urticaria (ronchas rojas), caspa
- Flujo vaginal
- Ardor en la boca o la garganta (como cuando tienes acidez).
- Comezón en las orejas
- Picazón en la zona anal
- Sinusitis crónica
- Debilidad o falta de energía
- Fatiga crónica
- Infecciones en las uñas
- Aftas (lesiones blancas en la boca)
- Dolores de cabeza frecuentes
- Niveles inestables de azúcar en sangre
- Intolerancias alimenticias
- Depresión
- Mala concentración
¿Qué se recomienda para contrarrestar el desequilibrio de nuestra flora intestinal?
- Consume alimentos orgánicos.- Pues están libres de antibióticos (recordemos que los antibióticos, ya sea prescritos para tratar alguna enfermedad) o presentes en alimentos pueden disminuir nuestra flora intestinal buena.
- Lava bien frutas y verduras.- Permite retirar sustancias u organismos que puedan haber quedado en la superficie y nos provoquen daño.
- No consumas exceso de azúcar, grasas ni carbohidratos procesados.– Porque despierta el apetito voraz de las bacterias malas.
- Consume fibra suficiente a todo lo largo del día.– Un cierto tipo de fibra se conoce como: prebióticos, son elementos no digeribles fundamentales para propiciar el crecimiento de flora buena.
- No consumas antiácidos que son inhibidores de la bomba de protones.– Estos medicamentos modifican el pH del estómago y lo tornan en un hotel alcalino donde las bacterias invasoras llegan a hospedarse y multiplicarse. El crecimiento excesivo de las bacterias malas disminuye la absorción de hierro (anemia), magnesio, vitamina B12 y calcio (osteoporosis, osteoartritis), otras.
- Cuidado con el uso de otros medicamentos como.- Anticonceptivos, esteroides como la cortisona, la quimioterapia, que promueven desequilibrio del entorno intestinal.
- Pon atención a lo que comes, maximiza tu consumo de frutas y verduras, sobre todo las altas en fibra, bájale al café y al alcohol, busca maneras de relajarte para disminuir el estrés y aumenta tu actividad física.
